Efectos colaterales del antiguo diseƱo de una polĆtica de seguridad en Colombia
El reporte de eventos adversos sobre el territorio en materia de seguridad, sobre personas y lĆderes que ejercen un papel de denuncia y defensa en el paĆs, crece y hace parte de la antigua polĆtica de seguridad que se sobrepone con fortaleza. La PolĆtica de Defensa y Seguridad DemocrĆ”tica(2003) tenĆa, dentro de sus objetivos āproteger los derechos de los colombianos y fortalecer, con la solidaridad de la ciudadanĆa, el Estado de Derecho y la autoridad democrĆ”tica, donde quiera que estĆ© amenazadaā (RepĆŗblica de Colombia, 2003). El tema es que esta polĆtica de seguridad desató hechos como los Falsos Positivos, el incremento en la destinación de recursos para la guerra y fortaleció, de alguna manera, el aparato criminal, en manos de los grupos Paramilitares. El objetivo principal -que era vencer a las guerrillas militarmente- no se logró, pero sĆ hubo muchos efectos colaterales de esa polĆtica de Estado.
La base social que crearon los grupos Paramilitares, a lo largo y ancho del paĆs, se basó en dos elementos para el control delas personas: el terror y la función totalitaria (grupal o individual) de ejercer la fuerza como mecanismo de fortaleza. Las guerrillas, por su parte,emplearon otras formas de lucha diferente, cuya base social extendieron a la población de una manera menos radical, pero sin dejar de ser una fuerza abrumadora y bĆ©lica. La estrategia de defensa entonces se dio conociendo esa premisa y con la impetuosa necesidad de ganar la guerra para dar paso a la confianza inversionista y establecer, entre otras cosas, la economĆa del paĆs.Se dieron las alianzas y la ruta se estableció y a partir de allĆ empezaron a converger y establecer estrategias. Llegaron los asesinatos, el exilio, las amenazas, las desapariciones y el desplazamiento. āHubo un momento en que uno,como campesino, veĆa el EjĆ©rcito o la PolicĆa y se asustaba mucho. Entraba en pĆ”nico.ā (Testimonio oral, 2008).
Los resultados, catastróficos. Pero, no voy a referirme a ellos en extensión en este artĆculo, sino que abordarĆ© la intimidación, el miedo y la amenaza (terrorismo) como estrategia de control que toma elementos repetitivos, casi que similares, con ese modelo pasado que ahora reaparece. En un extenso artĆculo, escrito por HansāPeter Gasser, en 2002, en la Revista Internacional de la Cruz Roja, afirma que el Derecho Internacional Humanitario prohĆbe, sin excepción, los actos de terrorismo en situaciones de conflicto armado internacional o no internacional (Gasser, 2002). TambiĆ©n en 2002 surge la Convención Interamericana contra el Terrorismo, que cinco aƱos despuĆ©s el gobierno de Ćlvaro Uribe y la Corte Constitucional aprobaron bajo la Ley 1108en diciembre de 2007; casi dos aƱos despuĆ©s de la desmovilización de los grupos Paramilitares, quienes lo habĆan sembrado por dĆ©cadas.
Gasser, tambiĆ©n es enfĆ”tico en decir que no hay una definición clara sobre terrorismo (ni antes ni ahora) porque es un fenómeno social que presenta numerosos y variables aspectos y los intentos que se han hecho, han demostrado que la cuestión estĆ” cargada de consideraciones polĆticas (c.f. Gasser, 2002), pero se pueden intuir algunos elementos: violencia, amenaza, medio para alcanzar un objetivo polĆtico que supuestamente no podrĆa lograrse por medios legales y ordinarios y humillar a seres humanos; entre otros. Eso fue lo que instauraron los grupos Paramilitares a quienes, paradójicamente, el gobierno americano habĆa declarado como organización terrorista en 2001. Entonces surge la estrategia del silencio, donde nadie habla y el terror se apodera del lenguaje simbólico, del ambiente y de las acciones. āLe abrieron la garganta y le sacaron la lengua. No se necesita ser un experto o un estudiado como usted para entender el mensajeā (Kogui, 2010).
La polĆtica que favoreció la confianza inversionista en el paĆs y en varias regiones se mide desde la incidencia en el campo de la violencia. Una cosa es BogotĆ”; la capital. Otra, las regiones cuyas instituciones de representación, legalidad, defensa y protección fueron coaptadas en su inmensa mayorĆa. El paramilitarismo exterminó sistemĆ”ticamente,en muchas regiones, a los sindicatos, lĆderes sindicales, asociaciones campesinas y defensores de Derechos Humanos, bajo la premisa de ser aliados del socialismo, y la miseria serĆa lo que aportarĆan a la nación. Muchos callaron,por miedo; otros alzaron la voz y con esa misma fortaleza que lo hicieron, les dispararon y asĆ mismo se disparaban en producción las empresas, porque la postura Paramilitar fue: āEntre mĆ”s una persona tenga la mente ocupada no tiene tiempo para estar pensando cosas malasā (Expostulado, 2018), luego, explotarlos laboralmente y sin representación social o colectiva y sin mecanismos para exigir derechos, pasaron a ser mano de obra barata para las empresas que gracias a esto aumentaron su cobertura y producción.
El tema es lo repetitivo de esa criminalidad que se instauró bajo el terror y que se pueden estar repitiendo los mismos mecanismos totalitarios. ĀæQuiĆ©n defiende a un lĆder, un acadĆ©mico, un defensor, un reclamante o un denunciante? La respuesta es contundente. Si estĆ” en BogotĆ”,donde prĆ”cticamente no pasa nada, pues el Estado lo protege. Si estĆ” en regiones apartadas, rurales, entra a una base de datos, a un ComitĆ© de Justicia Transicional, o una denuncia y luego a esperar hasta 6 meses por una respuesta de la Unidad Nacional de Protección, que se toma otros meses mĆ”s para definir el nivel de riesgo. Con suerte estĆ”s vivo, pero, si no llegara a estarlo, no hay lĆo: seguramente la DefensorĆa del Pueblo en su cuenta de Twitter va a lamentar y a rechazar el asesinato, como si con esto lo resucitara, harĆa que los asesinos se abstuvieran de volverlo a hacer o el Estado desactivara su burocracia que mata a mĆ”s personas que la misma guerra.
De ahora en adelante y -mientras algĆŗn paĆs nos acoge- solo queda como estrategia enunciar. OjalĆ” la JEP retome e investigue algunos temas,como los Falsos Positivos en la Sierra Nevada de Santa Marta, y que nos diga quĆ© pasó con los 24 campesinos que asesinaron entre Paramilitares y algunos miembros de la PolicĆa Antinarcóticos con posible ayuda de la DEA, dentro de la polĆtica de lucha por la erradicación de los cultivos declarados ilĆcitos. Que nos digan tambiĆ©n quĆ© pasó con los cerca de 80 afrocolombianos, que asesinaron antes de la disputa territorial entre HernĆ”n Giraldo y Jorge 40 y que nos cuenten tambiĆ©n las investigaciones sobre Para economĆa. Que nos digan tambiĆ©n quĆ© pasó con los Falsos Positivos y que por favor: ayuden a visibilizar los hechos para que por lo menos se contenga el crecimiento Paramilitar y se garantice la no repetición de hechos violentos, de coerción y de violación a los Derechos Humanos y al DIH.
Para terminar es importante definir lo colateral de esa polĆtica de seguridad, que se dio en un tiempo determinado y que no logró restablecer el orden constitucional y lo repetitivo de ella. Siguen por doquier las amenazas āalgunas materializadas- y persistentes tambiĆ©n los mecanismos de intimidación basados en el terror. Persisten los ejĆ©rcitos totalitarios que se amparan en este nuevo modelo de gobierno para redefinir su postura: āahora sĆ,las cosas van a cambiar, porque este paĆs perdió mucho y se llenaron las calles de viciosos, rateros y sapos que se creen defensores. A esos los callamos sin problemaā (Paz, 2018).
Hasta el momento, lo que se ha visto es el silencio de quienes quieren gritar y no pueden hacerlo porque hablar, denunciar y defender adquiere los calificativos de āmuerte a los sapos y metidosā y nos toca seguir escuchando las denuncias solo desde la capital, porque para las zonas apartadas o ciudades pequeƱas (provincias), quien habla, denuncia o defiende, se muere yeso hace parte de la polĆtica de exterminio que favorece esa conducta punible que se recompensa con pagos, inversiones en el campo de la guerra y crecimiento de los ejĆ©rcitos totalitarios que redefinen las dinĆ”micas sociales, polĆticas y económicas.
BibliografĆa.
Andina,C. d. (14 de Febrero de 2008). Violencia, paras, guerrilas y Estado. (LerberLisandro Dimas VƔsquez, Entrevistador)
Gasser,H.-P. (2002). Actos de terror, āterrorismoā y derecho internacionalhumanitario.Ā Revista Internacional de la Cruz Roja, 10.
AutoridadKogui, A. t. (12 de Noviembre de 2010). Memorias y violencia. (Lerber LisandroDimas VƔsquez, Entrevistador)
Paz,E. d. (20 de Mayo de 2018). Retornos . (Lerber Lisandro Dimas VƔsquez,Entrevistador)
RepĆŗblicade Colombia . (2003).Ā Ministerio de Defensa .Ā Obtenido de PolĆtica deDefensa y Seguridad DemocrĆ”tica:https://www.oas.org/csh/spanish/documentos/Colombia.pdf
*Lerber Lisandro Dimas VƔsquez
Antropólogo, investigador del grupo de investigación Oraloteca de la Universidad del Magdalena. Con conocimiento sobre dinĆ”micas, sociales, económicas, polĆticas y violentas en la Sierra Nevada de Santa Marta. Con amplio recorrido en temas de Justicia Trasicional, construcción de paz, crimen organizado y violencia urbana. Con conocimientos y trabajos en comunidades Ć©tnicas y campesinas. Defensor de Derechos Humanos y del medio ambiente | Twitter @lerberlisandro
