En un contexto donde América Latina exhibe una «resiliencia democrática» ante tres décadas de altibajos, Colombia se consolida como un caso testigo: una democracia que resiste, pero que no está cómoda. ¿De dónde viene esa fuerza si sus partidos operan como maquinarias transaccionales y el apoyo ciudadano sigue cayendo? Este informe demuestra que la respuesta no está en sus élites, sino en una sociedad civil activa y un sistema judicial autónomo. Te invitamos a descargar esta investigación para comprender por qué el futuro de la democracia colombiana no se define en la arquitectura institucional, sino en la experiencia concreta de sus territorios.
