En un encuentro que reunió a los principales medios de comunicación en Bogotá, Asuntos del Sur y Movilizatorio presentaron los resultados de una investigación que enciende las alarmas: el lenguaje político está transformando la competencia democrática en una confrontación moral y existencial.
Alertas Autoritarias: Un sistema de monitoreo regional
Como explica Matías Bianchi, Director de Asuntos del Sur, esta investigación es parte del capítulo Colombia del proyecto «Marcadores de erosión democrática», un sistema de indicadores que tiene por objetivo diagnosticar y medir dimensiones de la democracia para alertar sobre tensiones, crisis o desafíos que puedan informar al debate público y ofrecer herramientas a sus defensores.

A través de nuestros marcadores, el informe «Democracia bajo tensión» identifica que el riesgo actual en Colombia no es una ruptura institucional clásica. El análisis revela, en cambio, cómo las tensiones discursivas y políticas están reconfigurando el mapa de libertades en el país. Esta metodología permite conectar lo que se dice con lo que sucede en las instituciones. Como señala María Esperanza Casullo, encargada de la aplicación académica y metodológica:
«Proyectos como Marcadores ayudan a un monitoreo temprano sobre los riesgos democráticos y las amenazas a las libertades cívicas. Hoy sabemos que un discurso agresivo no es neutral; es el preludio de políticas efectivas que luego afectan derechos reales».
Hallazgos clave: Entre la desconfianza y la confrontación
El estudio revela tres focos críticos de atención:
- Normalización del lenguaje autoritario: El uso de tácticas discursivas que presentan al oponente como un «enemigo moral» está modificando lo que la ciudadanía considera aceptable.
- Tensiones institucionales: A pesar de que las reglas formales operan, la desconfianza entre los poderes del Estado debilita la resiliencia del sistema.
- Seguimiento sistemático: La gran ventaja de este monitoreo es su capacidad de ver la evolución. Lo que hoy es un riesgo discursivo, mañana puede ser una violación institucional.

¿Hacia dónde vamos? Una colaboración democrática
El cierre del encuentro contó con la visión de Juliana Uribe, Directora Ejecutiva de Movilizatorio, quien destacó la importancia de estas herramientas para empoderar a la ciudadanía frente a la desinformación. La presentación no solo fue un acto de difusión, sino el inicio de un debate profundo que esperamos inspire acciones concretas en este año electoral.

Es importante destacar que, si bien los resultados generales del informe no arrojan una crisis democrática terminal, sí encienden alarmas en tres áreas donde la erosión es más que una teoría:
- Violencia en el debate: El incremento del maniqueísmo y la polarización asfixia la posibilidad de acuerdos.
- El rol de las élites: Se identifica a sectores de poder como fuentes de apoyo y financiamiento de discursos de derecha radical.
- Violencia descentralizada: El debilitamiento institucional permite que actores locales carcoman la democracia desde los territorios, traduciéndose en violencia política y asesinatos.
El informe de Colombia no es un hecho aislado. Forma parte de una serie que incluye a Argentina y España, permitiendo identificar que, aunque los actores cambien, el patrón de erosión democrática tiene rasgos comunes que debemos denunciar.
