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Soberanía digital y cognitiva: una propuesta multilateral ante la OEA

07/11/2026

La preservación de las democracias en el continente exige abordar el impacto directo de la encrucijada digital en el orden político de las Américas. Frente a la opacidad algorítmica, la desinformación industrializada y el vacío normativo, Asuntos del Sur presentó ante el Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA) una propuesta integral basada en un enfoque preventivo, reformas estructurales y una estrategia de negociación regional en bloque.

El diagnóstico: la amenaza sobre la soberanía cognitiva y el límite de la judicialización

Las plataformas digitales se han consolidado como el principal espacio de deliberación y mediación en los procesos político-electorales del continente. Sin embargo, su diseño y arquitectura no son neutros: están optimizados para capitalizar la receptividad de la mente humana ante estímulos de alta carga emocional con el objetivo de maximizar la atención. Las ciencias del comportamiento han documentado esa vulnerabilidad biológica. Este ecosistema se encuentra concentrado en un puñado de corporaciones globales que custodian y monetizan los datos bajo una opacidad casi absoluta respecto a sus algoritmos de recomendación y sus sistemas de pauta publicitaria.

En este escenario, los ejércitos coordinados de cuentas inauténticas, los deepfakes, la desinformación industrializada y las campañas de manipulación trascienden las simples distorsiones técnicas para amenazar la calidad del debate republicano y comprometer la soberanía cognitiva de los pueblos. Asimismo, esta estructura facilita la injerencia deliberada en los procesos institucionales —un fenómeno documentado globalmente en marcos como el reporte sobre Manipulación e Injerencia de Información Extranjera (FIMI)—, que en el hemisferio suma el accionar de consultores y operadores transnacionales dedicados a comercializar tácticas sistemáticas de manipulación electoral.

Pese a que toda actividad que moldea la convivencia colectiva debe estar sujeta al Estado de derecho, la región arrastra un evidente vacío regulatorio. Ante la inacción legislativa, la responsabilidad ha recaído de forma desproporcionada sobre el poder judicial, dando lugar a respuestas disímiles: desde la firma de compromisos éticos digitales entre partidos y plataformas en Argentina, hasta intervenciones extraordinarias del Tribunal Superior Electoral en Brasil, donde los magistrados debieron asumir facultades operativas ante la falta de marcos normativos claros.

Primer nivel de acción: un enfoque integral para proteger los procesos electorales

Dado que la judicialización reactiva de la política digital desgasta a las instituciones, la propuesta plantea avanzar hacia un marco normativo e institucional preventivo basado en cinco ejes concretos:

  1. Jurisdicción y representación local: exigir que las plataformas cuenten con autoridad y representación legal directa en las jurisdicciones soberanas donde operan.
  1. Transparencia publicitaria y responsabilidad civil: implementar una transparencia activa en la pauta digital mediante auditorías sobre la microsegmentación y el accionar de influenciadores, estableciendo además la responsabilidad civil frente a la monetización de contenidos ilícitos o engañosos.
  1. Mecanismos preventivos: priorizar la aplicación de etiquetas de trazabilidad y límites a la viralidad descontrolada con el fin de mitigar daños antes de que resulte necesaria la intervención de un tribunal.
  1. Capacidad técnica electoral: fortalecer las capacidades institucionales dotando a los organismos electorales de herramientas técnicas para la auditoría digital, en línea con lo promovido por el Departamento para la Cooperación y Observación Electoral (DECO).
  1. Articulación social y alfabetización: conformar comités interdisciplinarios electorales, tejer alianzas con la sociedad civil organizada y sostener campañas de alfabetización cívica y mediática orientadas a robustecer la autonomía ciudadana.

Segundo nivel de acción: reformas estructurales frente al poder geopolítico

La propuesta subraya que las grandes corporaciones tecnológicas ya no operan únicamente como prestadores de servicios informáticos, sino como actores de poder político y geopolítico. Se trata de compañías con recursos financieros que superan el presupuesto de varios Estados de la región, dotadas de capacidad de cabildeo a escala global, incidencia en el financiamiento de campañas y un rol protagónico tanto en la disputa tecnológica mundial como en las cumbres estratégicas del G7.

Frente a corporaciones de esta escala, la regulación aislada y fragmentada de cada país resulta insuficiente, por lo que se plantea ampliar el debate hacia cuatro reformas estructurales:

  1. Interoperabilidad obligatoria de datos: devolver el control a los usuarios e impedir la captura de los mercados digitales.
  2. Marcos fiscales justos: garantizar una tributación equitativa dentro de las economías donde estas empresas generan sus ingresos.
  1. Normas antimonopolio: aplicar de manera rigurosa las regulaciones de defensa de la competencia para frenar la concentración económica.
  1. Infraestructuras públicas digitales soberanas: impulsar alternativas tecnológicas estatales que sean abiertas, eficientes e inclusivas, tomando como referencia modelos exitosos de identidad ciudadana y pagos como el sistema PIX.

El rol de la OEA: cuatro pilares para una acción multilateral concertada

Bajo la premisa de que ningún país del continente puede garantizar por sí solo su soberanía digital frente a monopolios de alcance planetario, se propone que la Organización de los Estados Americanos lidere una agenda estratégica regional articulada en cuatro puntos:

  1. Estrategia de negociación en bloque: exigir de forma conjunta a las plataformas condiciones de servicio equilibradas, plazos perentorios de respuesta y compromisos efectivos de interoperabilidad.
  1. Armonización regulatoria regional: construir estándares normativos comunes para evitar vacíos legales o asimetrías que las corporaciones puedan explotar a su favor.
  1. Mesas técnicas permanentes: articular alertas tempranas transfronterizas frente a operaciones de interferencia electoral.
  1. Fondo común de desarrollo: financiar e impulsar el despliegue de tecnologías cívicas de código abierto e infraestructuras públicas digitales en el hemisferio.

La iniciativa busca evitar que la soberanía de las naciones y la legitimidad de las democracias queden supeditadas al criterio comercial de algoritmos opacos, convocando a los Estados del continente a abordar este debate con la urgencia y la unidad que la hora histórica demanda.