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Lo que Habitat III nos dejó

El jueves pasado culminó la Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Vivienda y el Desarrollo Urbano Sostenible, denominada Hábitat III, con la suscripción de la Nueva Agenda Urbana por parte de las 193 delegaciones gubernamentales que se dieron cita en Quito, Ecuador.

Como hiciéramos mención sólo una semana atrás, esta Agenda de 175 puntos –íntimamente ligada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (en especial el onceavo, que insta a “lograr que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles”)– se establece como un compromiso global con la sostenibilidad de la urbanización, a través de la invocación a un cambio radical de paradigma en el modo en el que el desarrollo urbano viene planificado, desarrollado y gestionado.

Uno de los conceptos que mayor atención se llevó, en el trascurso de las distintas instancias de debate que se multiplicaron en estos cuatro días de trabajo, fue el del Derecho a la Ciudad. En este sentido, estableciendo a las ciudades como bienes públicos a las que todas las personas deben tener asegurado su acceso y disfrute, se definieron algunas dimensiones que deben ser promovidas en ellas: la inclusividad, la participación, la resiliencia, la seguridad, la sostenibilidad y la compactibilidad. 

Si bien fueron los representantes gubernamentales quienes estuvieron a cargo de las negociaciones y la suscripción del texto final, complementariamente se desarrollaron diversos formatos de intervención, tales como: asambleas, diálogos, actividades paralelas, eventos en red, actividades culturales, exhibiciones, mesas redondas de alto nivel y reuniones plenarias, por citar sólo algunas. De este modo, se buscó aumentar la cantidad de voces que participaron de este proceso, del cual también formaron parte actores estatales no gubernamentales –como las Defensorías del Pueblo de la región–, organismos internacionales y regionales, ONGs y movimientos sociales. 

Una de las principales novedades que trajo aparejada esta Cumbre, es que, al tratarse el tema de las ciudades como el foco principal de análisis y debate, se incorporó a la figura de los jefes de gobierno locales en las mesas de discusión, en tanto son quienes tienen, de primera mano, el conocimiento sobre los problemas y necesidades en donde deben actuar y, a la vez son quienes deberán aplicar localmente las iniciativas que se fueron discutiendo a nivel multilateral. En ese sentido, tuvo lugar una Asamblea Mundial de Alcaldes, de la cual participaron más de 300 líderes locales y regionales, que expresaron sus puntos de vistas y sus compromisos de cara a la Nueva Agenda Urbana en discusión.   

Las posiciones oficiales de la región en la Cumbre

En su discurso de apertura de las jornadas de trabajo, el Secretario General de Hábitat III, Joan Clos, puso de manifiesto la falta de sostenibilidad de nuestras prácticas urbanas durante (al menos) las últimas dos décadas. Seguidamente, afirmando la centralidad de la Nueva Agenda Urbana como una estrategia para desarrollo, tanto a nivel local como nacional, instó a conceptualizar la urbanización más como una inversión que como un gasto, dado que se trata de un “proceso colectivo de participación humana”.

Según Clos, mediante esta Agenda Urbana se hace hincapié en sociedades abiertas y plurales, en el cual todas las personas deben gozar de los mismos derechos. En consecuencia, se pone en evidencia el modo en que esta urbanización debe estar guiada por ciertos principios, tales como: a) que esté basada en la ley, b) que esté bien diseñada y c) que esté suficientemente financiada. Sobre la relevancia de este último  punto, el funcionario de Naciones Unidas afirmó que “la urbanización es uno de los pocos fenómenos económicos en el que la inversión pública genera mucho valor privado”.

El cambio de paradigma en la planificación de las ciudades, prosiguió Clos, debe ir en sintonía con los preceptos de la “economía verde”, la preservación de las culturas y el fomento de ciudades inclusivas. Es por ello que se requiere una mayor (y mejor) coordinación en la planificación de políticas a distintos niveles, dado que una de las principales innovaciones que trae consigo esta Agenda es que pone en la mima mesa de debate y reflexión a gobiernos locales y gobiernos nacionales. De hecho, Hábitat III será recordada como la primera vez en la que quienes están a cargo del ejecutivo local pueden participar de un proceso intergubernamental. 

Pasando a las posiciones emitidas por los representantes gubernamentales de los países de la región[1], la Ministra de Vivienda, Ciudad y Territorio de Colombia, Elsa Margarita Noguera de la Espriella, repasó, en la jornada inaugural, algunos de los principales logros del país en materia de vivienda, poniendo de manifiesto la reducción del déficit habitacional colombiano del 12,9% al 6,7%, mediante la construcción de 1,3 millones de viviendas.

A su vez, la ministra colombiana sostuvo que su gobierno estableció tres estrategias principales de intervención: a) el desarrollo territorial integral, en el cual lo urbano y lo rural aparecen como espacios complementarios; b) la construcción de ciudades resilientes al cambio climático; y c) la lucha contra pobreza y con iniciativas a favor de la inclusión social, apuntando a que se vean garantizados los derechos y oportunidades de las personas.

Por su parte, Salvador Valdés Mesa, Vicepresidente del Consejo de Estado de la Republica de Cuba, hizo mención a la falta de progresos, a nivel global, sobre aspectos claves como la desigual distribución de la riqueza, los límites para la transferencia de tecnología y recursos hacia los países más necesitados. En este sentido, el funcionario cubano recordó parte de la intervención de Fidel Castro 20 años atrás, en Estambul, poniendo en evidencia la vigencia que mantenía una parte de la su intervención en esa entonces:

Se habla mucho hoy de economía global y avances tecnológicos. ¿Para qué servirá todo esto si no resuelve los problemas del hombre, si los países ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres? ¿Con qué recursos daremos educación, salud, alimentos, vivienda y empleo no solo a los que hoy viven en el mundo, sino a los casi cien millones de seres humanos en que crece cada año la humanidad? Si con la reconversión industrial y la revolución tecnológica los propios países capitalistas desarrollados tienen cada vez más desempleo, ¿Qué queda para nosotros, los olvidados de la Tierra?

A su vez, Valdés Mesa sostuvo que Cuba asume con determinación el desafío de continuar avanzando, teniendo como eje la equidad económica, social, cultural y ambiental, garantizando el acceso universal a una vivienda adecuada y a una infraestructura urbana de calidad, que aumente la inclusión, la seguridad, la resiliencia y la sustentabilidad tanto de las ciudades como de las zonas rurales.

Por último, el representante cubano hizo un especial llamamiento a tener una mayor consideración en lo que hace a la reducción del riesgo de desastres, sobre todo en el modo en que estos impactan sobre los sectores más vulnerables de la sociedad.

En el turno del Ministro de Vivienda y Asentamientos Humanos de Costa Rica, Rosendo Pujol-Mesalles, se puso de manifiesto que Habitat III no era sólo una oportunidad para replantear la visión sobre las ciudades frente a al cambio climático, sino también un ocasión para encuadrar las amenazas  provenientes de “la guerra, la intolerancia, la falta de democracia y de solidaridad”. 

El representante costarricense hizo hincapié en la necesidad de contar con información, de calidad y oportuna, para poder diagnosticar el contexto del cual se parte y los avances (o su falta) en el corto y mediano plazo, motivo por el cual se vuelve indispensable la identificación de  indicadores que permitan cumplir con estos objetivos. A su vez, poniendo de manifiesto que la atención no debe recaer sólo sobre las grandes ciudades –sino también sobre aquellas pequeñas e intermedias–, ratificó la necesidad de mayores (y mejores) inversiones y de una ampliación del acceso a los servicios públicos, con el objetivo de disminuir las desigualdades existentes.

Pasando a la posición oficial de Perú en la jornada inaugural de Hábitat III, se hizo referencia a las desigualdades en las “condiciones de habitabilidad en los centros poblados y situaciones de desequilibrio territorial” debido al rápido aumento de la urbanización en este país, la cual pasó del 35,4% (1940) al 75,9% en la primera década del siglo XXI.

Reafirmando su compromiso con las iniciativas globales en esta materia, la delegación peruana hizo referencia a la Modificación del Reglamento de Acondicionamiento Territorial y Desarrollo Urbano y a la Nueva Política Nacional en Vivienda y Urbanismo. En referencia a esta última, se puso de manifiesto que se trata de una iniciativa que incluye: una política de desarrollo urbano-rural equilibrado y sostenible; una política de suelo para la integración social urbana y rural; una política habitacional inclusiva e impulsora del desarrollo familiar; y una política de desarrollo institucional. Como principal innovación en este sentido, se evidencia la inclusión normativa de “la movilidad urbana sostenible como componente del desarrollo urbano y fuente dinamizadora de la integración de los centros poblados e interconexión del transporte multimodal entre ellos”.

En lo que refiere a la posición de Uruguay, se repasaron algunos de los logros de este país vinculados con la Cumbre, como: el Plan Quinquenal de Vivienda (2015), su participación en la entidad de coordinación y de cooperación intergubernamental de los países de América Latina y del Caribe en el área de desarrollo sustentable de los asentamientos humanos (MINURVI) y el ajuste constitucional de 2004 mediante el cual se reconoce el derecho humano al agua potable y al saneamiento.

En lo que hace a la consideraciones uruguayas sobre el territorio, se puso de manifiesto que sus referencias vinculadas a la inteligencia, la solidaridad y el arraigo  debían ir acompañadas de otras dos categorías imprescindibles: sostenibilidad (social, cultural y económica) e integración.

Por último, se hizo un apoyo explícito a los principios y valores que componen la Nueva Agenda Urbana, en la que tienen un lugar de privilegio:

el Derecho a la Ciudad democrática, plural, diversa, inteligente, integrada, heterogénea, vital y estimulante y para todos”.

La Cumbre Alternativa

Al exitismo que envolvió la suscripción del documento final se contrapusieron las voces que se dieron cita en lo que se dio a conocer como Cumbre Alternativa, que tuvo lugar tanto en Quito como en Guayaquil, en la que se dieron cita diversas organizaciones y movimientos sociales, escépticos del proceso y los contenidos de aquello que se estaba discutiendo en Habitat III. Las diversas actividades que se multiplicaron, en este contexto, hicieron hincapié en los efectos perniciosos de las políticas neoliberales y en la falta de visibilidad de las problemáticas y necesidades de los sectores rurales.

En este sentido es que se constituyó el Comité Popular por Nuestros Territorios Frente a Hábitat III, el cual se propone la promoción de un proceso participativo “de la Agenda Autónoma Hábitat III desde la perspectiva de las necesidades de la comunidad y el derecho a tener ciudad. ‘Otra ciudad es posible’”, así como también establecer la bases para que los distintos barrios puedan determinar “sus planes, programas y proyectos de convivencia humana armónica con la naturaleza, la cultura, el arte y negocios sostenibles, amigables con el ambiente, en franco rechazo a paradigmas consumistas que estimulan el despilfarro y la megalomanía y proponer acciones post Hábitat III”.

El Foro Social “Resistencia a Habitat 3” se reunió durante una semana, congregando a más de 100 organizaciones –locales, regionales e internacionales–, que denunciaron “el modelo de ciudad de la desigualdad y de los impactos territoriales y ambientales a la que aboca el capitalismo contemporáneo, y ante el que ONU-Habitat no ha actuado en estas cuatro décadas de conferencias Habitat I, II y III”, rechazando de plano la Nueva Agenda Urbana por su forma y contenido. Los encuentros realizados en este Foro concluyeron con la redacción de acuerdos vinculados con la defensa de los territorios, la participación y el fortalecimiento organizativo,  la moratoria petrolera y el transporte público sostenible.

Por otra parte, en  el extenso asentamiento popular ecuatoriano Monte Sinaí, al noroeste de Guayaquil, se dio cita el Tribunal Internacional de Desalojos, plataforma compuesta por ONGs cuyo fin es el de tratar la cuestión de los desalojos forzados en el mundo. Este Tribunal sesionó ante más de 500 personas, con jurados de América Latina, Europa, Asia y África, y en él se repitieron las denuncias de desalojos forzados y excesos de autoridad por parte del poder público de las que era víctimas la población de esta zona, así como también de situaciones análoga en diferentes puntos del planeta.

Epílogo

Como cada vez que finaliza un encuentro de la envergadura de Hábitat III –que según sus organizadores fue el más grande de los tres realizados, con 36.000 asistentes de 142 países–, queda el interrogante sobre si se trató sólo de otra cubre mundial de buenas intenciones o si efectivamente se materializarán los cambios que se expresan en la letra del acuerdo suscripto.

Evidentemente no se puede analizar, a poco días de finalizada, la efectividad de esta Cumbre Mundial, aunque incumplimiento de lo estipulado en Estambul en 1996 (Hábitat II) y la falta de una clara hoja de ruta para la Nueva Agenda Urbana no parecen señas alentadoras. De todos modos, sería deseable que no debamos afrontar en 2036 una nueva conferencia que trate de los problemas que los distintos gobiernos del planeta no supieron –o no quisieron– afrontar para llegar a una situación en la que progreso, sostenibilidad y dignidad humana puedan ir de la mano.

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La foto de portada es de www.habitat3.org

La foto de Asamblea de alcaldes es de: http://elpais.com

La foto de Joan Clos es de: http://www.un.org/

La foto del Tribunal de Desalojo es de https://observatoriohabitat3.org

[1] Se repasarán sólo las posiciones oficiales subidas a la página de Hábitat III. 

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Politólogo | Editor de Asuntos del Sur | @nachoflara

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