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Brasil: momentos de tensión y de gestación

En la montaña rusa que se ha convertido la política brasileña, el pueblo está por protagonizar un momento de completo estupor en el caso que el Senado apruebe la postulación del presidente Temer para que el actual Ministro de Justicia, Alexandre Moraes, sea designado en la Corte Suprema para reemplazar la vacante dejada por Teori Zavascki, que murió en un accidente de avión el 19 de enero. La candidatura debe ser sometida a los senadores, pero ¿quién en su sano juicio puede creer que, especialmente, este Senado puede rechazar la elección?

Cuando se lo anunció al frente del Ministerio, Alexandre Moraes fue quizás uno de los nombres más criticados del gabinete de Temer. Conocido por su brutalidad y actitudes antidemocráticas, él todavía lleva la carga de haber sido abogado defensor de empresas e individuos relacionados con el PCC (Primer Comando de la Capital), organización criminal vinculada al tráfico de drogas. Por supuesto defender criminales no puede ser considerado un problema, ya que como dice la Constitución, cualquier ciudadano tiene derecho a un abogado, y también es obvio que deben existir abogados que defiendan a los delincuentes, incluso los más crueles. Pero cuando un profesional se especializa en defender a criminales vinculados a una sola facción del crimen, abundan las sospechas.

Alexander también estuvo en función pública en los gobiernos del PSDB en Sao Paulo, y su fama violenta viene de los tiempos en los que participó del gobierno de Geraldo Alkmim, a partir de 2004, guiando la fuerza policial contra los movimientos sociales. Luego, de nuevo con Alkmim (en 2014), fue Secretario de Seguridad, y se le hace responsable de una de cada cuatro muertes por asesinato, simplemente por la forma en que él ha comandado la policía. También dirigió con extrema violencia y sin orden judicial los desalojos de escuelas que habían sido tomadas por los estudiantes en la lucha contra la reestructuración de la educación. Es por ello que su nombramiento como Ministro de Justicia fue muy criticado por los movimientos sociales y organizaciones de derechos humanos.

Ya como integrante del gobierno Temer, que evocaba la necesidad de equilibrio y la justicia, actuó con tremenda indiferencia en  episodios de terror que estallaron en los penales estatales. El más emblemático fue el de la ciudad de  Manaus, Estado de Amazonas, donde la Fracción del Norte (grupo delictivo organizado) se enfrentó con el PCC (otra organización criminal, la misma defendida por el Ministro cuando era abogado), y que resultó en 57 muertos, más de 30 de ellos decapitados. Durante el episodio, tanto el Ministro como el presidente se mantuvieran callados, sólo refiriéndose a los hechos días más tarde.

También en enero, y poco después del terror experimentado en Manaus, la Penitenciaría Agrícola de Monte Cristo en Roraima registró una rebelión de presos en el que también se utilizó el recurso de la decapitación. En total 33 muertes y algunos de los prisioneros, además de tener la cabeza cortada, tenían el corazón desgarrado. Esta fue, sin duda, una de las más terribles rebeliones de los últimos tiempos en el sistema carcelario. El director de la prisión informó que había pedido ayuda al Ministerio de Justicia, debido a las amenazas de las facciones, pero esto fue negado por el Ministro. Sin embargo, unos días más tarde fue publicada la prueba de que la solicitud había sido hecha. Moraes ni siquiera se enrojeció. Para los críticos del gobierno se hizo evidente que tanto el Ministerio como el gobierno en general miraron para otro lado en ambos casos, incluso tratándose de una “carnicería”. Prueba de ello fue la declaración de otro Secretario del gobierno, el de la Juventud, que llegó a decir que "tenía que matarse más".

Ahora, con las reiteradas denuncias abiertas por el proceso de la operación Lava Jato, que cuenta con denuncias de corrupción que involucran no sólo el presidente Temer, sino también a una buena parte de sus aliados, el Supremo Tribunal Federal se ha convertido en un espacio de disputa política, pues es allí donde se decide, en última instancia, quién va a pagar o no por la corrupción activa y pasiva. Por lo tanto, es esencial que los ministros sean "amigos". No hay ningún intento de pasar la idea de nombrar a alguien honesto, imparcial o separado de los estados de ánimo de la política partidista. Todo está muy claro. Nombrar a un Ministro de un gobierno que se está investigando es algo que está totalmente fuera de los patrones. Esto, en otras ocasiones, levantaría la ira de los medios de comunicación comerciales y de los agitadores de cacerolas, “enemigos de la corrupción”. Pero, por ahora, todo parece normal.

La postulación del Ministro a la Corte Suprema se da en el contexto de las investigaciones de la operación Lava Jato, que investiga casos de corrupción, cuyos informes, todos obtenidos por delaciones, han sido responsables por el proceso de impeachment de la presidente Dilma. El caso es que fueron apareciendo otros nombres de políticos de otros partidos, tomando una dimensión inesperada. A principios de enero, el Ministro de la Corte Suprema que se hizo cargo del proceso, Teori Zavascki, murió en un accidente aéreo en circunstancias muy sospechosas, además de abrir el espacio de especulación con respecto a esta cita muy inusual, dado que él había anunciado (pocos días antes que se estrellara el avión) que divulgaría la lista de los implicados en la delación de la Odebrecht. El hecho es que Teori murió y la Presidente del Tribunal Supremo, la ministra de Carmen Lucia, aprobó las 77 denuncias realizadas, pero sin revelar los nombres involucrados. Se mantuvo el proceso en secreto.

Por lo tanto, el nombramiento de Alexander, que es el brazo derecho de Temer, aparece como "descarado", ya que es de conocimiento público que nombres como el de presidente y el de  ministro José Serra aparecen en las denuncias. La intención es, entonces, poner en el STF al abogado aliado y asegurarse de que todo gire a propio beneficio. Y el más dramático de todo esto es que la maniobra se realiza sin mayores reacciones de la sociedad, y mucho menos de aquellos que en el proceso de impeachment de Dilma salieron a las calles contra la corrupción. Reacciones si, las hay, son de pequeños grupos.

Otro factor importante es ver la reacción, bastante tímida, de los partidos políticos, incluso los de la izquierda o de centro-izquierda. La impresión que se tiene es sus miembros creen en la infalibilidad de la democracia liberal burguesa y que todo se resolverá con las elecciones de 2018. El Partido de los Trabajadores, que apuesta en el nombre de Lula para la disputa, está haciendo acuerdos con los "enemigos" políticos para la formación mesas en las legislaturas de los Estados y en la Cámara de Diputados, lo que crea una especie de orfandad a los militantes. La crítica hacia el nombramiento de Alexandre se desde los medios alternativos y en las redes sociales, pero no hay estrategia de resistencia popular o llamando a la población.

Y, en medio de todo esto, en los programas de televisión no se dice casi nada acerca de una nueva crisis de seguridad pública en el Estado de Espírito Santo, el cual debería recibir la atención tanto del Ministerio de Justicia, como del gobierno en su conjunto. Lo que pasa es que hay un movimiento de las familias de los policías, que está bloqueando los cuarteles y no permite la salida de los soldados. Con eso, se puso a la población a merced de criminales que andan armados por las calles, intercambiando tiros, robando coches, secuestrando personas y saqueando tiendas. En la red Globo, la mayor cadena de televisión de Brasil y socia de los gobiernos de turno, la noticia llegó muy rápidamente, debido a que el gobernador del estado es de PMDB, el partido del presidente. Así que, sobre el mandatario, ningún foco. Ni siquiera explicaron a la nación porque las familias de los policías tuvieron que cometer este acto de desesperación, que está obligando a un paro y dejando la población sin ayuda. Sucede que la Policía Militar del Espírito Santo está desde siete años sin ninguna ganancia real en los salarios y desde hace tres años, no reciben siquiera  el ajuste de la inflación. Se trata de un 47% de pérdidas que el gobierno insiste en ignorar.

De acuerdo con el Cabo Noé, que es vicepresidente de la asociación que representa a la policía, se presentó una alternativa al gobierno, de un aumento del 10%, pero el gobernador ni siquiera la escuchó. "Actúa como un emperador", dice Noé, y quiere poner en la cuenta de los trabajadores el pago de las deudas del Estado. Si el Estado está en quiebra, no son los trabajadores que tienen que pagar por ello. Al igual que en otros Estados y ciudades brasileñas, se está penalizando a los trabajadores en nombre de la austeridad y el pago de la deuda. Basta con sólo echar un vistazo para ver quién (en general, empresarios) debe y cuánto, y ya tendrían resuelto el problema. Pero no hay ningún gobernante que se disponga a hacer recortes a los amigos. Y el mejor ejemplo es el propio gobierno federal, que promueve una reforma de las pensiones para tomar el dinero de los jubilados.

Así que este es el escenario del Ministerio y del gobierno de Temer, lo que también dice mucho de sus posiciones. Estar afiliado al PSDB y hacer parte del primer escalón del gobierno también hace que su nombre aparezca muy frágil para tomar una posición tan importante, que es de por vida. Sin embargo, esta debilidad se presenta sólo en el campo del análisis, porque en concreto, pocos son los que manifiestan algún impedimento ético o legal para que el Ministro de Temer asuma la posición en la Corte más importante en el país.

Como el Congreso Nacional ya ha mostrado con mucha claridad su posición de apoyo al gobierno de Michel Temer, desde el proceso de impeachment de la presidenta Dilma, no habrá ninguna sorpresa cuando se confirme a Moraes en el cargo. Con él en el Supremo, el presidente Temer tendrá otro aliado, la operación Lava Jato volverá a centrarse en un sólo partido y la gente se quedará un poco más huérfana. No es que eso nunca haya pasado, pues la Justicia nunca ha sido imparcial. Basta con recordar las decisiones de la Suprema Corte con respecto a los casos de la gente común empobrecida. La Corte es una representación de la clase dominante y allí, en el espacio de las togas, la mayoría de los brasileños está en desventaja sistemática.

En estos días, ya que no hay una gran movilización a nivel nacional, al pueblo quedará mirando por televisión otro episodio de este triste momento de nuestra historia. Esperamos que los partidos de izquierda y la oposición puedan mostrar un poco de dignidad. Pero sin grandes expectativas, ya que puede ser que ellos estén mucho más preocupados por las elecciones de 2018 y sigan insistiendo en la postura de no crear caos con las decisiones Temer. Es la lógica de "paz y amor" entre grandes y los políticos apretando el cuello de los trabajadores, que son la mayoría de la población. Desde la llegada de Temer al poder, son los trabajadores los que están perdiendo derechos y que ven su vida más golpeada. Y aunque existan batallas ocasionales, no están logrando detener el horror.

Por otra parte, las reacciones espontáneas de la población están apareciendo aquí y allá. Frente a los problemas que empeoran en los Estados y municipios, el desempleo, la carestía de la vida y la desesperanza completa por la acción del gobierno, las personas están comenzando a estallar en protestas. Huelgas masivas empiezan a ocurrir, casas de alcaldes que no pagan los salarios están siendo quemadas, otros están siendo impedidos de hacer inauguración de obras públicas. Acciones organizadas con la presencia de los sindicatos y los movimientos sociales, pero también una acción directa, sin líderes y sin control.

En 2013 las masas salieron a las calles para pedir el fin de la corrupción, echando la culpa de todo robo en un sólo partido, que estaba en el poder (PT). Ahora, poco a poco, están dándose cuenta de que la corrupción es una marca intrínseca del modo capitalista de ser y que al final, se intercambiaron seis por media docena. Los tiempos son tensos y se están gestando luchas.

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Elaine Tavares

Periodista del Instituto de Estudios Latinoamericanos/UFSC | Tw: @eteia

Christian Andres Gonzales Calla

Politólogo.

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