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Ampliando nuestro léxico de mujeres luchadoras

El ocho de marzo es el día internacional de la mujer,  como muchas sabemos este día se conmemora el fallecimiento de mujeres obreras que murieron quemadas dentro de una fábrica en Nueva York. Este año, en Bolivia, así como en muchos otros países se trató de dar mayor sentido a esta fecha, pasar de las rositas y de las felicitaciones a la reflexión.

En la ciudad de La Paz, esta vez se marchó con mujeres obreras, para visibilizar el trabajo de mujeres bolivianas y sus demandas. Este fue un gesto significativo ya que es importante que la sociedad y nosotras mismas reconozcamos nuestro trabajo, así como el de otras mujeres. Sin embargo, es el inicio de una labor en la que todavía necesitamos trabajar mucho.

El ocho de marzo se conmemora una tragedia, pero ¿cuándo conmemoramos las sacrificadas luchas de mujeres de nuestro contexto? nos conformamos con nombrar a Bartolina Sisa a Juana Azurduy y quizá a algunita más que se nos permitió conocer, pero poco o nada sabemos de otras muchas mujeres cuyas luchas transformaron por completo la realidad en la que hoy vivimos.

¿Quiénes son ellas? Bueno, son las olvidadas, las que no salen en los libros de historia, las NO heroínas. En este artículo hablaremos solamente de algunos grupos borrados de la historia hegemónica, vamos a recordar la lucha de las mujeres de la Federación Obrera Femenina (FOF).

La Federación Obrera Femenina (FOF) nació en 1927 y fue refundada en 1940, agrupando a más de trece organizaciones de mujeres proletarias. El primer sindicato organizado sectorialmente fue el de las culinarias, que surgió como una reacción ante un acto de segregación; se quiso prohibir la entrada de las cholas al tranvía en respuesta a los reclamos de las “señoras” quienes se quejaban porque las cholas rasgaban sus delicadas medias con sus canastas de mercado. Parece una broma ¡suena increíble! Bueno…ni tanto, volvió a pasar ayer, en pleno 2018.

“Queda terminantemente prohibido permitir la subida a los coches con cualquier bulto voluminoso que pueda entrar en contacto con los demás pasajeros, así como las personas con muestras visibles de desaseo o cuyas ropas puedan contaminar a los demás pasajeros o despidan mal olor. Cualquier pasajero tendrá  derecho a exigir que los cobradores hagan salir del coche a tales personas” (Wadsworth y Dibbits 1989, p.67)

El tranvía era el principal medio de transporte de muchas personas incluidas las trabajadoras culinarias,  este medio de transporte las trasladaba directamente a los mercados donde ellas compraban los productos que usarían para cocinar en las casas de sus patrones. Prohibirles la entrada al tranvía perjudicaba su trabajo y mellaba su dignidad. Este episodio de injusticia despertó a las obreras, las trabajadoras culinarias se unieron, se organizaron y se manifestaron para que esta medida sea anulada.

Después de muchas protestas lograron su cometido, la prohibición fue levantada y el sindicato de las trabajadoras culinarias nació en 1935. (Dibbits et al., s.d.) En 1936 se conformó el segundo sindicato, la Unión Sindical Femenina de Floristas. Las floristas se organizaron para demandar la creación de un nuevo mercado de flores. Un año antes sus puestos de venta ubicados en plaza San Francisco fueron arrasados por una riada que cobró la vida de treinta personas, la mayoría floristas.

En años posteriores se fueron formando otros sindicatos, el de las comideras, el de las fruteras minoristas, el de las lecheras, entre otros. Dentro de los mercados se conformaron poderosos sindicatos que subsistieron hasta los años sesentas. Si bien cada sindicato tenía reivindicaciones puntuales, todos compartían un trasfondo, la lucha contra la discriminación hacia la mujer de pollera.

Esta discriminación se puede ejemplificar con la  petición de La Policía del Higiene a las trabajadoras culinarias. Esta institución pidió que las cholas que trabajaban en casas de familias de clase alta se sometieran a exámenes médicos para prevenir que contagiaran enfermedades. Esta medida tampoco fue llevada a cabo gracias a que las mujeres de la FOF lucharon incansablemente ante este y otros  atropellos “A mí me han apresado varias veces, diciendo: ‘esta es agitadora comunista’ En una celda nos han arrestado, con mi hijita y todo…” (Petronila Infantes, 25-08-86, en: Polleras libertarias)

Petronila Infantes fue una de las principales líderes y fundadoras del sindicato de culinarias,  doña Peta, como era conocida por sus compañeras, dedicó su vida entera a luchar por las justas reivindicaciones de las trabajadoras culinarias, muchas de estas reivindicaciones fueron retomadas posteriormente por las Trabajadoras Asalariadas del Hogar. Así como doña Peta, la FOF contó con muchas líderes que merecen ser conocidas, entre estas, Catalina Mendoza una de las fundadoras del sindicato de floristas.  

Estas líderes se preocupaban no solamente de eventos coyunturales, sino de la formación integral y profunda de sus bases. La FOF se encontraba en constante reflexión respecto a su organización, a su relacionamiento con las bases y a su ética de trabajo. Entre ellas discutían por ejemplo cual debía ser el trato correcto a los compradores, cómo defenderse de las autoridades, entre otras cosas. “Catalina Mendoza era presidenta de nosotras.  Ella nos ha orientado como se puede defender hasta de las autoridades y cómo uno tiene que llevarse con las compañeras.” (Nicolasa Ibáñez, 8-12-85, en: Polleras libertarias) “Hemos aprendido por ejemplo a entrar a una oficina, cómo se habla, cómo se presenta…Como una escuela era pues.” (Petronila Infantes, 29-10-85, en: Polleras libertarias)

El día de marcha para las mujeres de la FOF era el primero de mayo, pues primero que nada se identificaban como obreras. Ese día salían a marchar con la bandera boliviana y la bandera anarquista. La FOF fue una federación de pensamiento anarquista. Si bien tuvieron que llevar ciertas demandas al Estado su pensamiento anarquista las llevó por otros rumbos; lucharon ante las autoridades de la ciudad y sus logros fueron suyos, poco o nada le deben al Estado.

El sindicalismo de la FOF era libertario y anarquista y por tanto sus demandas iban más allá de las problemáticas relacionadas con su trabajo, en 1945 exigieron el reconocimiento del concubinato, eran políticamente autónomas y luchaban por su derecho a la calle.  Hoy podemos salir a marchar libremente por los derechos de las mujeres, pero ¿será que todas tenemos derecho a la calle? La respuesta es rápida y simple, no, ninguna mujer goza plenamente de su derecho a la calle, sin embargo hay que comprender que la lucha de las mujeres no es una, son muchas y diferentes.

“La lucha de la mujer de la zona sur y la del altiplano,  es muy diferente. Mientras la mujer de la zona sur está luchando por no ser golpeada, la mujer del altiplano está luchando por no ser discriminada, incluso por esa mujer de la zona sur que no quiere ser golpeada… es muy drástico, se vuelve una doble lucha, es más pesada” (Carla Casa, 08-03-2018)

Mientras algunas mujeres luchan por poder caminar tranquilas a las once de la noche sin miedo a ser asaltadas, raptadas o manoseadas, otras luchan por lo mismo, y a la vez por no ser discriminadas, por la libertad de ocupar la calle para vender sus productos que significan su posibilidad de subsistencia. La lucha de las mujeres tiene diferentes características, incluso en una misma ciudad, diferentes grupos de mujeres presentan diferentes reivindicaciones.

En la ciudad de La Paz por ejemplo, donde lo étnico y la clase todavía generan mucha fricción social, es necesario entender que ninguna mujer habla por todas y es una responsabilidad conocer las demandas de otros grupos, conocer a fondo las historias de otras mujeres, las que nos antecedieron, como las de la FOF; es casi una obligación para poder construir una sincera y consecuente solidaridad.

Hay mucho que aprender de las mujeres de la FOF, podemos aprender por ejemplo de su rebeldía, de sus estrategias de lucha, podemos imitar su independencia política, y su constante reflexión. Su lucha tuvo importantes resultados, entre estos la creación de mercados como el Mercado Lanza, el Camacho (1940), el Mercado Miraflores (1941) y el Rodríguez (1943), espacios que hoy son parte fundamental de la identidad de la ciudad.  

Es pertinente preguntarnos porque se habla tanto de la COB, incluso de la FOL pero nunca o casi nunca escuchamos hablar de la FOF, bueno, no es casual, pues a quienes escriben la historia les interesa que esta esté centrada en quien detenta el poder, es decir el hombre, lo masculino. Entonces tenemos una importante responsabilidad: transformar la historia, hablar del papel y de las luchas de otras mujeres como las de la FOF, y de muchas otras que aún no conocemos o hemos olvidado.

Hablar de ellas cada vez que podamos, cada que tengamos la oportunidad, nombrarlas siempre, como un mantra, para que nunca sean olvidadas y para que sepamos quienes fueron esas mujeres a las que hoy debemos agradecer nuestras libertades, tienen nombre y apellido, entonces:

Petronila Infante,

Catalina Mendoza,

y de nuevo

Petronila Infante,

Catalina Mendoza,

Otra vez

Petronila, Catalina y muchas otras más que pronto nombraremos.

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Tania Montes

Licenciada en Ciencias Políticas de la Universidad Católica Boliviana “San Pablo”. Master en Estudios Latinoamericanos del Centro de Estudios y Documentación Latinoamericanos (CEDLA) - Universidad de Amsterdam. Feminista, Investigadora social en temáticas relacionadas a las estrategias de la mujer andina para construir identidades subversivas, política y globalizaciones marginales.

Christian Andres Gonzales Calla

Politólogo.

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