Sí, tienes mucho que perder ¿Porque tú seguridad digital importa?

Es frecuente escuchar a algunas personas asegurar que “no les importa” si son hackeadas, si empresas de marketing usan sus datos personales o si, en última instancia, son vigilados por algún gobierno, empresa u otra organización. Los argumentos más usados son: “No tengo nada que ocultar”, “No almaceno ninguna información estratégica”, “No soy una persona pública, ¿por qué habrían de vigilarme?”. Lo cierto es que no importa quien seas, cuando se trata de tu seguridad digital, sí tienes mucho que perder.

Toda nuestra información es rastreable y puede ser combinada con más información para encontrar patrones, predecir nuestro comportamiento y encontrar nuestros secretos más ocultos. Una brecha de seguridad abre otra y, sin que te des cuenta, más de la mitad de tu vida está en manos de un hacker no ético. Es decir, al ser hackeada tu cuenta de correo electrónico no sólo tuvieron acceso a tu larga lista de correos del trabajo, sino probablemente a tus cuentas en otros servicios (nube, redes sociales, música o video por streaming), quizás a números de cuentas del banco, a datos sensibles: direcciones, teléfonos, etc. Por otro lado, no sólo tu información está en peligro, sino que también al ser vulnerados nosotros, podemos exponer a nuestros contactos. En este sentido, en la seguridad digital se aplica muy bien el dicho: “una cadena es tan fuerte como el más débil de sus eslabones”, por lo que, si tu seguridad digital es lo último que piensas, probablemente tú seas ese eslabón.

Por este motivo, y ante un incremento notable de los ataques o incidentes en los cuales más y más datos personales son expuestos, es importante reforzar nuestra comprensión y ejercicio de la seguridad digital. La seguridad digital, como varias organizaciones interpusieron en la Declaración sobre Seguridad Digital en América Latina, es en realidad una garantía para proteger nuestros derechos humanos en la era digital. Cualquier vulneración a nuestra información puede implicar, así, perder nuestros derechos a la libertad de expresión, a la privacidad, a la libertad de asociación, o incluso nuestra integridad física y psicológica. Tenemos derecho, así como salimos al parque con alguna certeza de que no nos pasará nada, que en internet podamos participar y acceder información de manera segura.

No obstante, la mayoría de los países de América Latina aún no tienen políticas de ciberseguridad que brinden las suficientes garantías. Aún peor, son los propios Estados quienes más vulneran los derechos digitales. Desde esa perspectiva, es importante que los ciudadanos se empoderen y empiecen a ejercer su propia autoprotección digital. Por ello, hay 4 áreas en las que debemos considerar mejorar nuestras prácticas de seguridad:

  1. Mantén tus comunicaciones privadas y seguras. Puede que no seas un espía y el 90% de tus conversaciones sean memes que mandas a tus ex compañeros de la escuela. No obstante, en ocasiones comunicarás datos personales y/o sensibles, y más allá de eso, tu metadata (los datos de tus datos como: el tipo de dispositivo que usas, tu locación, la hora y tu lista de contactos, entre otros). Esta es igualmente valiosa pues te expone directamente. Por ende, utiliza -en la medida de lo posible- herramientas de mensajería cifradas. Whatsapp es cifrada de punto a punto, lo que significa que tus mensajes están encriptados desde que salen de tu dispositivo hasta que llegan a su destinatario, empero, tus metadatos son accesibles. Si quieres mayor seguridad, usa Signal. Considera también usar mail encriptado, siendo opciones alternativas a Outlook, Yahoo y Gmail, servicios como ProtonMail o RiseUp. También puedes usar cifrado a través de llaves PGP, lo cual hará muy difícil que alguien pueda leer los contenidos de tus correos. Una herramienta fácil para usar llaves PGP es Mailvelope, el cual puedes configurar como una aplicación de tu navegador y sobre cualquier otro servicio de correo que uses.
  2. Qué publicas y dónde. ¿Te envían más spam del que puedes borrar? Nuestras cuentas, números telefónicos, domicilios, y otros datos que ni tu sabes de tí, están almacenados en diferentes lugares debido a que en algún momento publicaste o ingresaste esa información en algún sitio, grupo de Facebook, CraigList, o Foro. Esa información puede ser usada por empresas de mercadeo para inundarte con publicidad, por delincuentes para rastrearte o personas con mal intenciones para perjudicarte. Por ende, es mejor ser consciente y no revelar información sensible en sitios que no sean de confianza, por ejemplo, en sitios que no tengan “HTTPS” antes de la dirección URL. También es importante tener en cuenta los niveles de privacidad de tus publicaciones.
  3. La seguridad digital es también analógica. ¿Crees que es buena idea tener tus contraseñas anotadas en ese post-it amarillo que está pegado a tu monitor?. Los mayores hackeos en la historia no han sido el resultado de grandes habilidades para penetrar sistemas informáticos, sino de detectar puntos débiles en el manejo de la información. Ten cuidado de no dejar tus contraseñas en lugares visibles. No dejes documentos personales guardados en memorias portátiles (pendrives) que puedes perder. Considera instalar alarmas de movimiento en dispositivos, de hecho Edward Snowden y the Guardian Project crearon una.
  4. No repartas las llaves a tu información. La mayoría de los casos de “hackeo” de cuentas, impersonificación (cuando alguien utiliza tus cuentas como si fueras tú) y robo de datos, son el resultado de las puertas abiertas que tu mismo dejaste. Esto sucede a través de métodos de phishing, por ejemplo, cuando te envían invitaciones falsificadas de algún servicio que usas para que introduzcas tus datos de acceso, o al hacer click en links maliciosos que instalan programas de vigilancia en tus dispositivos para que graben tus datos. Tampoco utilices contraseñas como “12345”, tu nombre o tu año de nacimiento,  o preguntas secretas como “¿En qué país vivo?” (por supuesto que pueden ver tu perfil de Facebook para responder eso).

Los anteriores consejos están destinados no sólo a proteger tu información, sino también a salvaguardar la seguridad de aquellas personas que te rodean. En muchos casos de delitos digitales, las brechas de seguridad no fueron las mismas víctimas, pero sus familiares y/o allegados.

La seguridad digital se ha convertido así en uno de los aspectos más importantes de nuestra convivencia en internet, y ahora también, en un elemento crítico para la defensa de nuestros derechos humanos. Por este motivo, te invitamos a que aprendas más sobre Seguridad y derechos digitales en el curso que armamos junto a TEDIC (Paraguay) y la ONG RedesAyuda (Venezuela).

Publicado por:
Cristian León
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Cristian León

Lidera el nuevo proyecto de Asuntos del Sur, #InnovaPolíticaLatAm. Licenciado en Ciencias Políticas de la Universidad Catolica Boliviana “San Pablo”. MSc en Estudios Críticos del Desarrollo del CIDES-UMSA. Investigador social en temáticas relacionadas a internet, política, tecnologia y sociedad.