¿Las disculpas bastan? El caso de Facebook y Cambridge Analytica

El caso de Cambridge Analytica lleva ya un par de semanas en el ojo de la tormenta. El escándalo nace cuando Christopher Wylie, un joven cientista de datos de una -hasta ese momento- relativamente nueva y cuasi académica consultora, denominada Cambridge Analytica, revela cómo esta última usó los datos de más de 50 millones de perfiles de Facebook de votantes estadounidenses con el objetivo de crear perfiles psicológicos para después poder diseñar campañas electorales “a la medida” de cada uno.

No es que haya existido una brecha de seguridad en Facebook, nadie ha crackeado los datacenters de la empresa de Zuckerberg o algo parecido. Lo que hubo fue un manejo no ético de datos personales de 50 millones de personas.

En el año 2014, Cambridge Analytica se aprovechó de un “agujero” en la política de privacidad de Facebook, que básicamente le permitía recabar la información de los usuarios que usaran una aplicación de un test de personalidad. Aquí es dónde el asunto empieza a tornarse preocupante, la aplicación no sólo recopilaba la información de los usuarios que respondían el test, sino también la de todos sus contactos. El año 2015, gracias a la denuncia de un medio de comunicación, Facebook se da cuenta del incidente y exige a Cambridge Analytica que borre la información, sin embargo la segmentación y los perfiles ya estaban elaborados, es decir, ya se tenía el producto final que usaba esa información como insumo.

Lo que de verdad llama la atención fue cuando el 25 de marzo, unos días después de destapado el escándalo, Mark Zuckerberg publicó una solicitada de una página entera en el New York Times y otros nueve periódicos de Estados Unidos y Reino Unido, pidiendo disculpas por una pobre protección de la información de los usuarios. Es ahí cuando se evidencia lo grave de la situación. Luego de leer el comunicado, salta a la vista que Facebook había cometido error tras error al manejar el asunto. No solo es que Cambridge Analytica haya actuado de mala fé, pues la forma en que se usó la información para la creación de los perfiles les daba la capacidad de manipular la esfera pública; sino que, desde el lado de Facebook, se evidenció lo siguiente:

  • Facebook era consciente de lo que había pasado desde 2015 y nunca notificó a ninguno de los usuarios acerca de ello.
  • En materia legal, los usuarios no podemos defendernos de ninguna forma ante lo que ha pasado. El daño está hecho y las decisiones tomadas.
  • Según el propio Zuckerberg, recién a partir del caso se han hecho cambios a la API de Facebook para evitar futuros accesos masivos a datos personales. Sin embargo, los datos ya están desperdigados ahí, en manos de cientas de empresas con similares capacidades que Cambridge Analytica.  

Mucho se discute acerca de las implicaciones del uso de esta información, la elección de Trump, el plebiscito del Brexit y posibles contratos de la consultora en México y Brasil. Según reporta Channel 4, Cambridge Analytica se habría reunido con diversos partidos políticos mexicanos, y de hecho habrían abierto una oficina en México D.F.; a principios de 2017, la representante de Cambridge Analytica en México, Arielle Caro, buscó reclutar cientistas de datos locales para ser “el cerebro detrás de las elecciones mexicanas”; otra fuente no especificada por Channel 4 indicó que el partido de gobierno habría estado trabajando con la consultora hasta enero de este año. En Brasil, según Reuters y el Chicago Tribune, la Fiscalía Federal abrió una investigación sobre Cambridge Analytica y sus relaciones con la consultora paulista A Ponte Estrategia Planejamento e Pesquisa, para determinar si se usó la información de millones de brasileños para elaborar perfiles antes de los comicios de octubre de este año.

En este punto es necesario llamar la atención sobre dos cosas: primero, el escándalo en cuestión evidencia el poco control que tenemos sobre nuestros datos y lo poco que parece importarnos, pero esto no es nada nuevo, existe un generalizado desconocimiento o bien apatía al respecto; segundo, parece ser que ni siquiera Facebook tiene control sobre su principal insumo, no sólo porque su modelo de negocio está basado en el manejo de los datos, sino que simplemente parece que la información que detentan se les sale de las manos, literalmente.

La disculpa de Zuckerberg de poco sirve a estas alturas, mucho menos cuando queda demostrada la poca transparencia de Facebook al omitir comunicar del incidente a sus usuarios; lo que sí demuestra es que, si bien no existen implicaciones legales a nivel Facebook/usuarios, lo que pasó es grave, está mal y no puede volver a pasar. Es decir, entra en un nivel de responsabilidad y ética por parte de Facebook, y con esa disculpa Zuckerberg pide a los usuarios otra oportunidad para hacer bien las cosas.

De cada uno depende darle ese voto de confianza o no, pero resulta irreal pensar que todos saldrán huyendo de Facebook. Si bien Elon Musk, Playboy y Will Ferrell, entre otros famosos, han tomado esa decisión, ¿cuántos de nuestros contactos han desactivado su cuenta?

Para la gran mayoría que nos quedamos, sólo nos queda tal vez fijarnos la configuración de privacidad, desactivar cookies y trackers y bueno, alguna que otra cosa más y ya. Para esto vale la pena. Lo que realmente me pregunto ahora es ¿Qué le toca hacer a Facebook?

Imagen de portada: The Washington Post/Getty Images

Publicado por:
Esteban Calisaya
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Esteban Calisaya

Licenciado en Economía, está finalizando un diplomado en métodos cuantitativos para el análisis económico y otro en educación superior. Se ha desarrollado principalmente en el área de la investigación, sin embargo también le gusta salir del escritorio y ensuciarse las manos a menudo. Miembro fundador del Youth Observatory, organización que busca inmiscuir a más jóvenes en los debates de gobernanza de internet. También ha trabajado en proyectos de hacktivismo en temas de género como es #HackeandoAlMachismo | Tw: @hugo_esteban