
Desafío:
LA ENERGÍA
un nuevo escenario mundial y los grados de libertad para los países latinoamericanos.
Jorge H. Barrera.
Director Maestría en Gestión de la Energía (Universidad Nacional Lanús y Comisión Nacional Energía Atómica). Posgraduado en Economía de la Energía en l’Institut d’Economie et Politiques de l’Energie. Universidad de Grenoble. Director de la Maestría en Gestión de la Energía (Universidad Nacional de Lanús - Argentina).
Hay dos temas que han seguido cursos diferenciados pero que hoy se entrelazan modificando el escenario global: el horizonte de las reservas remanentes de hidrocarburos y su precio; y las repercusiones sobre el ambiente de la actividad económica del Hombre.
Hasta mediados de la década del 80, - y asumiendo el riesgo de la generalización- a pesar de los dos shocks petroleros, los recursos naturales y la energía eran considerados infinitos o reproducibles a voluntad. El paradigma de ese largo período fue “desarrollo sobre la base de energía fósil barata y prácticamente ilimitada”
A fines de esa misma década se empieza a aceptar la agotabilidad de los recursos hidrocarburíferos, pero se confía que el mercado garantizará un desarrollo de 100 años con la ayuda de un cambio tecnológico ahorrador de energía, exógeno al modelo. Un nuevo paradigma comienza a imponerse “los hidrocarburos son finitos y serán racionados via precios”.
Mientras eso sucedía en el plano puramente energético, en otros campos del pensamiento tomaba fuerza la idea de la sustentabilidad del desarrollo. Se empieza a aceptar que la capacidad del Ambiente de “metabolizar” los cambios y repercusiones ocasionadas por la actividad del Hombre es limitada, y se comprueba que los costos de mitigación y adaptación son crecientes y que en algunos casos los daños pueden ser irreversibles.
Casi a finales de la década del 90, comienzan a funcionar los vasos comunicantes entre estos dos temas: la energía para el desarrollo y los efectos del estilo de desarrollo adoptado por los países de mayor desarrollo relativo.
El petróleo escaseará y nadie puede predecir cuánto costará en 30 o 40 años. La época de la energía fósil barata murió irremediablemente. Y el calentamiento global (y otras calamidades ambientales) existe, se puede medir, y –en gran medida- es el resultado de la combustión de energías fósiles.
Pero ya no puede haber un paradigma único. Las respuestas de los países de menor desarrollo relativo (y en gran medida los desarrollados) deberán ser múltiples y variadas, adaptadas y de alcance regional.
Los países de América latina tomados en conjunto tienen –en términos muy generales- una buena dotación de recursos energéticos; no sólo de petróleo y gas natural (y también uranio), sino de flujos energéticos renovables como importantes cursos de agua, biomasas, energía cinética del viento, radiación solar aprovechable……
La energía es fundamental para garantizar una digna calidad de vida a todos sus habitantes y como insumo para la producción de todos los bienes y servicios, y aceptando las restricciones del nuevo escenario planteado, cuáles serían las alternativas en el largo plazo viables para los países de América Latina y el Caribe?
• Modificar el estilo de desarrollo evitando los errores cometidos por los ya desarrollados?
• Incentivar fuertemente el uso eficiente de todas las formas de energía, reduciendo la intensidad energética del PBI?
Incrementar significativamente el aprovechamiento de los recursos renovables sustituyendo allí donde se pueda a las fuentes agotables?
• Integrarse regionalmente para minimizar el costo global de abastecimiento de energía? Obviamente, con el concepto que integrarse no es solamente aumentar el comercio regional de hidrocarburos, sino compartir saberes y tecnologías, desarrollar infraestructuras y proyectos de aprovechamiento conjunto de recursos (centrales hidroeléctricas binacionales, gasoductos, líneas de transmisión de alta tensión, etc), crear empresas binacionales o regionales para exploración y desarrollo de nuevos recursos agotables.
• Articular un nuevo Sistema de Toma de Decisiones Mixto: planificación participativa para los temas de largo plazo (que involucren aspectos de seguridad, desarrollo tecnológico, recursos no renovables, efectos ambientales severos) y decisiones descentralizadas en el mercado para los temas de corto y mediano plazo?
La adopción de este menú variable de opciones no resuelve el siempre presente problema de “dónde” se extraen los recursos económico-financieros para solventar estos cambios. O lo que es lo mismo quién aporta (o a quién se le extrae) la renta. Y tampoco define los criterios para repartir equitativa y solidariamente los beneficios conjuntos.
RESPUESTAS AL DESAFIO:
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